martes, 25 de junio de 2019

MIEDO, FANTASMAS Y MARIPOSAS




Exactamente como lo lees. Un fantasma. Piénsalo de esta manera. Cuando pasa algo negativo sientes dolor o tristeza con la intensidad que sea, pero eso es lo que sientes.
El miedo es la posibilidad, no la ocurrencia.

El temor a veces nos abraza con sus ácidos lazos de angustia, no para amargarnos la existencia si no para que reaccionemos. Si no lo hacemos, si no cambiamos lo que sea que tengamos que cambiar, o no renunciamos a lo que sea que tengamos que renunciar o no aceptamos lo que sea que tengamos que aceptar, él seguirá allí. Dormirá a nuestro lado velando noches de eterna ansiedad susurrándonos al oído "podría pasar.... quizá te ocurra... tal vez esto llegue.." y nosotros damos vueltas en la cama tapándonos los oídos para huir de lo que está por llegar (aunque tal vez eso no ocurra jamás, o no ocurra así o simplemente pase, y se supere). Así que nuestro espectral amigo nos inflinje un dolor que aún no es. Y que nunca será como lo pensamos porque cuando tenemos miedo, nos quedamos a las puertas de pensamiento amenazador pero nunca la cruzamos.

Pregúntale a tu miedo esto: ¿qué pasará después?


Si vas a la deriva no nades a contra corriente, salta hacia esa deriva y piensa en qué tienes que construir en esa playa en la que vas a aparecer tras el naufragio. Quizá te sorprenda lo rápido que eres capaz de rehacer, de reconstruir de cambiar las cosas cuando no insistes en quedarte escondido bajo la cama ante la posibilidad de peligro.

A veces tendrás que enfrentar la situación, quizá renunciar a cosas, tal vez aceptar una circunstancia, para poder salir de donde estás. Al lado de un fantasma.

Tu miedo puede ser un buen amigo, pero tienes que entenderlo bien. Él no es el problema.
Lo inevitable es aceptable y superable, todo lo demás puede cambiar. Así que antes de renunciar a la lucha que tengas, a las opciones que se te planteen, piensa en qué harías si no tuvieras miedo. Es más, piensa en qué harás gracias al miedo.

Si te susurra, levántate y cambia. Y desaparecerá. Si no te atreves no importa, empieza leyendo esto y sigue trabajando en enfrentarte a lo que temes. Pide ayuda, habla del tema, pregunta, ve a un psicólogo, apóyate en un amigo o lánzate a la piscina. Pero mueve ficha. Un pequeño movimiento puede tener un precioso efecto mariposa.

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