Las emociones son algo propio del humano. No podemos escapar de ellas y tampoco escondernos tras el enorme muro de la indiferencia que, si bien protege del dolor, impide también sentir los abrazos. Por eso hay que renacer. Una y otra vez, sin miedo a perdernos en lo claroscuro de los sentimientos, de las etapas, de la montaña rusa pasional que nos devuelve siempre a tierra y que, no por ello resulta menos estimulante.Lejos, más allá del espejismo de la pasión, el amor se nos queda entre las manos. Lo que quedó de toneladas de verdad en esencia pura. Mañanas frescas, café, prisas, sueños... La lealtad de quien te siembra cada día. A veces se acaba, a veces vuelve a empezar, a veces nunca se olvida, a veces se esfuma si más.
Naufraga cuanto quieras, siempre volverás a la orilla.
La Kaverna

No hay comentarios:
Publicar un comentario