lunes, 18 de febrero de 2019

La fragilidad de las relaciones sólidas



Un soplo de viento  y cual naipes apilados, se derrumban las más altas cúspides, los más firmes cimientos.

¿Porqué no es el amor ni eterno ni verdadero? 

Los primeros meses, incluso, los primeros años, los intensos, son frágiles. Pero no por la falta de experiencia, es una cuestión de visibilidad, en realidad todas las relaciones pueden ser frágiles. Simplemente el amor primerizo lo sabe. Y teme el adiós a cada instante. Y es que el otro es volátil y nada nos debe. 
Ingenuos primeros besos, vosotros sois los urgentes, los dueños del espacio y del tiempo.


Los años sólidos en cambio, se confunden con raíces. Creen que lo complejo los hace invencibles. Hijos, hipotecas, viajes, costumbres, rincones, domingos, familas, amigos, proyectos, destinos, fotos, san valentines...

Un soplo. Hace falta un soplo de aire fresco en medio de la costumbre y la mente viaja hacia lo nuevo, lo desconocido, la atrapa, no sin resistencias!, pero no sin ganas.
Idealiza una sombra, un recuerdo, una puerta abierta, tal vez un camino que se olvidó a medias, un sueño que no se cumplió, un amor primerizo que el azar te cruzó, o un momento de estrés o simplemente la consciencia absoluta de que esa vida no se desea más. El proceso largo y conciencudo durará, a veces, mucho tiempo. Pero la emoción, en algunos casos, ya habrá decidido.

 La vida también es un soplo. Nos curzamos, nos mezclamos, nos amamos, nos sepramos, nos reímos, nos lloramos, nos sabemos, nos silenciamos. Y vuelta a empezar. Quizá es que nosotros también somos soplos. Una brisa que enciende y apaga, que aviva y se pasa. 

La vida es volátil aunque tratemos de retenerla y aferrarnos a lo que conocemos, y le prohibamos a nuestros hijos que crezcan, a los viajes que acaben, a las costumbres que mueran, a los domingos que cambien,a las despedidas  que sean para siempre.

Nos transformamos. Y podemos hacer algo digno con ello. Algo de suma belleza. Con lo que quedó de todo aquello que fuimos, hagamos cosas nuevas. Sin temor al adiós ni al silencio. 

Aunque parezca dealentador, estas letras intentan atravesar la realidad y buscar una tregua. Sin temor a perder, uno ama sin obstáculos ni complejos. Ama de verdad. De esos amores que llenan, que aportan, que hacen que crezcas. El vínculo con la otra persona se hace más deseable, más tranquilo, más cercano a uno mismo. La admiración crece, porque no es producto de una expectativa, sino de la experiencia vivida. Y es un sentimiento pleno y sincero. Y ese amor que parece más volátil porque se permite pensarse libre, ése, tiene muchos más ingredientes para ser largo y duradero, quién sabe si será eterno. Un amor enorme porque es respeto y es apoyo y siempre suma.
 No importa si es para siempre o no. Lo que importa es que cuando estén, sean.


La Kaverna

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