miércoles, 20 de marzo de 2019

"Se buscan sonrisas".- pago bien



Persiguiendo el éxito vendió su autoestima, su criterio, su verdad, su amistad, su pasión, sus anhelos. Lo vendió todo. Recaudó espejos. Y ahora que ya no le queda nada, justo ahora, entiende qué significa su autenticidad. 

La primera vez, fue solo mental. Se comparó con aquellos niños más atrevidos y agresivos del colegio y en silencio soñó que un día, sería como ellos. ¿Qué hubiera pasado si, en su fantasía, hubiera convertido a aquellos  protoegocéntricos en gente como él? ¿Él?  ¿cómo era él?

Más bien tímido aunque no exageradamente introvertido, era educado y sensible. Y eso lo alejaba de conseguir lo que otros, a base de miedo, obtenían con facilidad. Sumisión. Esa especie de respeto a la amenaza que produce un montón de sonrisas de aprobación.

Esas fueron las mismas sonrisas que encontró ya de adolescente casi adulto, entre su grupo de amigos, que, si bien ya no eran matones prepúberes, podían ser grandes narcisistas, con también grandes músculos y una lengua látigo que castigaba a todo el mundo por sus defectos disfrazándolos de humor. A él le permitían estar allí, en ese círculo, porque alguien tenía que ser el gracioso.
Les brindaba la oportunidad de tener algo que proteger, pero solo porque lo consideraban muy inferior.
Recibía ese montón de comentarios que indican una desvalorización de la persona, tipo "A este nadie lo toca" normalmente lo dice alguien confiado en su éxito social o en su fama violenta. A "ese" no se le toca. Lo amparan unos brazos tiranos que necesitan sentirse superiores colocándose al lado de quien consideran tiene un rango mínimo. 

En su infinito deseo de ser alguien, se convirtió en  bufón. Acabó mendigando atenciones y algo de aprobación. Pero fracasó en sus ganas de poner en pié a una sala llena de gente aplaudiéndole en el escenario de su vida.

Hizo cualquier cosa para ganar el agrado de gente a la que, en el fondo, no soportaba  porque le hacían invisible, porque no lo valoraban en realidad. 
Siempre cumpliendo con aquellos a los que quería ganarse y descuidando a todos los que ya estaban junto a él, solo por él. Ese jardín no había que regarlo, pensó, porque ya era suyo. Pensó.
Regó jardines ajenos, el suyo se secó. 

Llegó a pagar para agradar, a modo de inversión en su autoestima. Buscaba sonrisas, le cobrarban por ellas.

Ya no tiene nada de eso. Y es justo ahora, en este momento, cuando, por fin, no las necesita. Un día se despertó y su mundo se había acabado. Entonces sucedió algo inesperado, se sintió por primera vez libre. Ya no había palabras que medir, ni esfuerzos titánicos por aparentar ser algo que en realidad no era. Ya no tenía que ganarse su valor personal. Era él desnudo de vanidades y, lejos del mundo terrible que esperaba encontrar siendo sencillamente quien era, lo que encontró fue aún mucho mejor de lo que jamás había soñado.
 Iba hacia donde quería, creyendo justamente en lo que creía, y no volvió a perder el tiempo con aquello, e incluso con aquellos, que nada le aportaban. A su alrededor despertó admiraciones insospechadas. Pero eso él, no lo sabe, porque ya no las necesita. Dicen que sigue su camino con una enorme y verdadera sonrisa.

                                                     
                                                                                                                                      Laura R. S .
La Kaverna     

lunes, 11 de marzo de 2019

Reflexiones cortas que quizá te ayuden a pensar bien a lo largo de tu vida en 17 frases, que podían (por otro lado) haber sido 20 o 10. Son 17 por mero azar. Pero vamos, que el azar tampoco es nada desdeñable, hay grandes cosas que puedes hacer solamente aprovechando el viento a favor. Incluso cosas pequeñas, que igual son más importantes porque en la vida no todo son sunamis. El mar erosiona las piedras hasta aplanarlas. La vida son pequeñas repeticiones de las mismas cosas. Así que es posible que una frase, sea leída en un libro, en un blog, o en la puerta de un lavabo, pueda inspirarnos en un día que, precisamente, por casualidad, tomamos una decisión mínima. Y esa frase, nos cambia una idea, que nos cambia una circunstancia, que nos sale bien. Y aprendemos. Yo aprendí a hacer frases cortas, porque desarrollar se me daba demasiado bien, aunque no lo creáis. Eso me hace pensar que los libros de aforismos son de autores que expresaban demasiado lo que pensaban. De ahí este resumen. A las frases, me refiero.



  1. Hazte un resumen de las circunstancias.

  2. Concéntrate en las soluciones, no en el problema.

  3. ¿qué necesitas para que cambien tus sentimientos negativos  que puedas hacer tú mismo?

  4. Haz algo bueno con lo que no te gusta de los demás y cambiarás las cosas.

  5. Si estás triste haz cosas esperanzadoras con tristeza.

  6. ¿Hacia dónde voy con lo que tengo? Lo demás es ruido.

  7. El talento es lo único que nadie te puede quitar.

  8. Cuando solo veas puertas cerradas, recuerda que la vida es un laberinto, no un callejón sin salida.

  9. Intenta hablarte como si quisieras hacerte feliz.

  10. Si no hay reciprocidad en lo que das, procúrate a ti mismo.

  11. Toma el control en las situaciones difíciles con pequeñas decisiones, y estarás construyendo algo nuevo.

  12. Incluso si  no te gusta, trata de depender de ti en todo lo que puedas.

  13. Respira. Solo respira.

  14. Cuando eches la culpa o te quejes de los demás, no olvides preguntarte qué papel tienes tú en todo eso.

  15. Cuando las cosas no salgan, ríndete. Las rendiciones suelen ser momentáneas y permiten espacios para pensar.

  16. Elige el momento antes de hablar, de pedir o de explicar. Y elige bien a quién.

  17. Cuando alguien tenga una conducta inaceptable, piensa qué te ocurrió a ti cuando tuviste una parecida.


Pd: acompáñalo todo con buen humor, con todo el buen humor que tengas, hasta que ensanche!


Laura R. S
La Kaverna

jueves, 28 de febrero de 2019

La próxima vez



La próxima vez, cuando te sientes en el sofá, aburrido, somnoliento, sin ningún interés en nada, recuerda todas las ocasiones en las que has dicho que hoy no te apetecía salir, dar una vuelta, o quedar con un amigo.

La próxima vez, cuando no te cierren ya esos pantalones holgados y la salud se empiece a resentir, recuerda todas las veces que decidiste ascensor y no escalera, serie en vez de paseo, pastel en vez de fruta.

La próxima vez que no sepas qué hacer ni con quién contar, recuerda las veces que has dicho que no a las oportunidades, a un cine, un café, a una tarde sencilla .

La próxima vez cuando falten ,ganas energía e ilusión, recuerda las veces que aparcaste las aficiones y te quedaste en tu encierro.

La próxima vez, quizá sea la única vez . La próxima vez puede que no queden veces. La próxima vez está hecha de tiempo. La próxima, quizá, te diga la vida "hoy no".

Ni te imaginas la de cosas que puedes hacer cambiando simplemente el orden de las frases:

" La próxima vez ya veremos, hoy sí".


Laura R.S.
La Kaverna

lunes, 18 de febrero de 2019

La fragilidad de las relaciones sólidas



Un soplo de viento  y cual naipes apilados, se derrumban las más altas cúspides, los más firmes cimientos.

¿Porqué no es el amor ni eterno ni verdadero? 

Los primeros meses, incluso, los primeros años, los intensos, son frágiles. Pero no por la falta de experiencia, es una cuestión de visibilidad, en realidad todas las relaciones pueden ser frágiles. Simplemente el amor primerizo lo sabe. Y teme el adiós a cada instante. Y es que el otro es volátil y nada nos debe. 
Ingenuos primeros besos, vosotros sois los urgentes, los dueños del espacio y del tiempo.


Los años sólidos en cambio, se confunden con raíces. Creen que lo complejo los hace invencibles. Hijos, hipotecas, viajes, costumbres, rincones, domingos, familas, amigos, proyectos, destinos, fotos, san valentines...

Un soplo. Hace falta un soplo de aire fresco en medio de la costumbre y la mente viaja hacia lo nuevo, lo desconocido, la atrapa, no sin resistencias!, pero no sin ganas.
Idealiza una sombra, un recuerdo, una puerta abierta, tal vez un camino que se olvidó a medias, un sueño que no se cumplió, un amor primerizo que el azar te cruzó, o un momento de estrés o simplemente la consciencia absoluta de que esa vida no se desea más. El proceso largo y conciencudo durará, a veces, mucho tiempo. Pero la emoción, en algunos casos, ya habrá decidido.

 La vida también es un soplo. Nos curzamos, nos mezclamos, nos amamos, nos sepramos, nos reímos, nos lloramos, nos sabemos, nos silenciamos. Y vuelta a empezar. Quizá es que nosotros también somos soplos. Una brisa que enciende y apaga, que aviva y se pasa. 

La vida es volátil aunque tratemos de retenerla y aferrarnos a lo que conocemos, y le prohibamos a nuestros hijos que crezcan, a los viajes que acaben, a las costumbres que mueran, a los domingos que cambien,a las despedidas  que sean para siempre.

Nos transformamos. Y podemos hacer algo digno con ello. Algo de suma belleza. Con lo que quedó de todo aquello que fuimos, hagamos cosas nuevas. Sin temor al adiós ni al silencio. 

Aunque parezca dealentador, estas letras intentan atravesar la realidad y buscar una tregua. Sin temor a perder, uno ama sin obstáculos ni complejos. Ama de verdad. De esos amores que llenan, que aportan, que hacen que crezcas. El vínculo con la otra persona se hace más deseable, más tranquilo, más cercano a uno mismo. La admiración crece, porque no es producto de una expectativa, sino de la experiencia vivida. Y es un sentimiento pleno y sincero. Y ese amor que parece más volátil porque se permite pensarse libre, ése, tiene muchos más ingredientes para ser largo y duradero, quién sabe si será eterno. Un amor enorme porque es respeto y es apoyo y siempre suma.
 No importa si es para siempre o no. Lo que importa es que cuando estén, sean.


La Kaverna

domingo, 10 de febrero de 2019

La extraña broma


Sumergió de nuevo la cabeza dejando el cabello de la coronilla fuera del agua. Tenía los brazos extendidos y , aunque ella no lo vió, sabía que sus ojos estaban abiertos y enrojecidos por el cloro. Tras un ridículo espacio de tiempo se asomó a respirar tan deprisa que el aire no debió llegar al fondo de sus pulmones aún cuando, su boca, abierta y urgente lo dijo :
- Estamos muertos.

Ella miraba fijamente esos ojos redondos y rojizos. Las gotas de agua de sus  pestañas caían lentas y pesadas y acaban rodando por sus pecosas mejillas.

-No me crees? - dijo
-A qué estás jugando Ernest?
-Mira tu mano. - le respondió-

Ella dudó unos instantes. Aguantaba el equilibrio moviendo los brazos y las piernas. Qué tontería! -pensó . Pero quería acabar con esa absurda broma y sacó los brazos del agua, doblándolos hacia arriba, y dejando que quedaran las manos a la altura de su cabeza.

- Podemos salir ya de la piscina? estoy empezando a tener frío. Además quiero uno de esos helados con tres bolas y seguro que hay una cola tremenda para comprarlo. Vamos antes de que se acerque la hora de cerrar!.
-He dicho que mires tu mano, no que me la enseñes a mí!

Seguía insistiendo con la broma pesada. Ella podría haberlo ignorado, pero su expresión era tan distinta a él que empezó a inquietarse.
 -Tal vez se ha vuelto loco- pensó.

¿Puede alguien volverse loco en un instante? En una simple zambullida?

-Mira tu mano- gritó. Y fue un grito que sonó a lamento y retumbó en algún lugar imposible, hasta devolverlo a los oídos de ella en un eco extrañamente sordo, profundamente frío. Entonces miró.

No te preocupes por el helado. Ya no hay nadie en la cola. - La voz de Ernest era ahora un susurro nostálgico, como si lo hubiera sabido siempre y hoy solo fuera parte de la eternidad.

El silencio no dejó que se oyeran sus pasos al salir del agua transparente. No se oyeron los gritos divertidos de los niños, ni el silbato del vigilante. Solo el vacío.

-Ernest!
Él se giró a mirarla de nuevo, y la vió allí, sola, dentro del agua.

-Cómo me llamo?
-Cómo te llamas? qué pregunta es esa? te llamas… pero no conseguía recordar. Ni siquiera podía asegurar que alguna vez hubiera tenido nombre.
-No podemos morir, Ernest. No puede morir lo que nunca nació. No tengo brazos, ni piernas, ni siquiera pensamiento. No soy yo quien  ha creído que estabas loco.
-Yo nunca he dicho eso!
-Pero lo sabes, verdad? ven! vuelve a la piscina despacio, no te preocupes, quizá haya tiempo.
-Tiempo para qué?
-Para cambiarlo! Solo vuelve a zambullirte y continuemos con el juego de saber quién aguanta más debajo del agua. Ahí es donde se rompió el hilo.
-Qué estás diciendo?
-Cuando saques la cabeza dime que yo no aguantaré ni la mitad y salpica mis ojos con agua riendo. Yo te diré que soy capaz de aguantar el doble. Entonces regresarán las voces, los silbatos, los niños, el olor a césped y el aire libre.
-¿Cómo lo sabes? ¿porqué sabes que eso pasará? No! Estamos muertos!
-Ernest! Nunca has estado vivo. Pero ahora hay que dejar de hablar de esto o no tendrá solución, Simplemente nos esfumaremos. Hay que dejar que la historia continúe. Que el libro se siga escribiendo.


Ernest volvió a la piscina sin apenas entender. Se metió despacio en el agua y sumergió la cabeza. Al sacarla la salpicó de agua y ella le dijo que aguantaría el doble. Miró a su alrededor. El mundo había vuelto. Y continuaron actuando como si  no supieran nada, siguiendo el guión que se aparecía en sus cabezas. No eran sus pensamientos. Y ya nunca lo serían. Pero de alguna manera, estaban allí, el viento parecía pasar entre sus dedos, y el tendero sonreía sosteniendo un helado enorme. Quizá no les hiciera falta estar vivos para existir.  

La Kaverna

jueves, 17 de enero de 2019

Un regalo maravilloso

Escuchar no es solo oír. Es poner la atención en el otro, buscar entre sus palabras cuál es el mensaje que quiere transmitirnos la otra persona, sin ponerle barreras, dejando que lo que nos cuente nos llene de sensaciones.

Escuchar no es fácil. En muchas ocasiones dejamos que nuestro diálogo interior dé una respuesta mental mientras alguien nos habla. Dejamos que nuestra opinión permanezca como foco principal y perdemos la atención sobre lo que nos cuenta la otra persona.

En las relaciones con problemas, a menudo existe un denominador común: problemas en la comunicación. Con frecuencia este problema empieza por la falta de escucha activa que nos permite ponernos en el lugar del otro, hacernos una idea de su historia, de su perspectiva.

Imagina cómo te sientes cuando alguien te escucha activamente. Cuando deja que termines tu argumento, te mira a los ojos y asiente dándote a entender que comprende lo que le quieres decir. 

Trata de experimentar que sensación te causa cuando alguien pone su atención en lo que dices, y te pregunta aquellas dudas que le van surgiendo acerca de lo que le cuentas. Alguien que por unos momentos, te regala su tiempo como si fuera eterno para conocer perfectamente lo que le quieres decir.

Cuando se pone atención en las palabras del otro, entramos en su mundo, en su sentir, en su pensar y se reducen los prejuicios, nos ponemos en su lugar, nos ayuda a entender profundamente, nos invita a la reflexión, nos enseña y evita que nos precipitemos.

Escuchar es un regalo maravilloso, es un acto de generosidad y una fuente enorme de aprendizaje.

lunes, 7 de enero de 2019

COMPRUEBA Y VENCERÁS



No puedes con todo. Seguramente no. Es posible que el estrés te devore antes de que puedas forzar la maquinaria a niveles demasiado elevados, antes de que el colapso sea irreversible. 
Ya  ves, así de listo es tu organismo. Tan lejos de los mensajes simplistas del tipo "Tú puedes conseguir todo lo que te propongas".

De hecho cuanto más te propongas, es posible que menos rindas. Pero para tu cerebro estas frases son puro terrón de azúcar. Porque con ellas nos suceden varias cosas: en primer lugar, es la solución fácil. Solo tengo que creer en mí y lo conseguiré. En realidad no, no basta con creer en ti, también es interesante que empieces a practicar aquello que deseas. De hecho, si no crees en ti, lo mejor es que hagas cosas relacionadas con tu propósito, de esta forma uno comprueba que es capaz, no le hace falta desearlo con todas sus fuerzas.
En segundo lugar, te permite postergar. Creo en mí, algún día lo conseguiré. Es bonito pero contraproducente. La mente, a priori, no piensa en su finitud, en que hay un tiempo para hacer las cosas, un espacio calculable, por lo que para ella, no te acabas, eres casi eterno. Esto permite a la persona consumir muchas horas soñando con lo que desea, y es muy gratificante porque, es una expectativa ideal. El único problema es que la vida pasa y se corre el riesgo de vivir únicamente de sueños . 
Y en tercer lugar, no hay fracaso ni éxito . Este deseo se enfoca en la confianza en uno mismo y nada más. En que de una forma mágica las cosas acaban sucediendo, tienen un orden y ocurren cuando deben ocurrir. Y si fallan siempre se puede decir que no era su momento. Menuda estafa!
Esto no nos permite probarnos, observar nuestras decisiones y conductas, y mejorar. Aprender cómo no hacerlo y cómo sí. Y sin esto no hay mejora, no hay conocimiento, quizá no haya ni cambio.

Por eso pasa el tiempo y seguimos posteando  "Creo en mí" junto a una imagen bonita, como un mantra que nos autoenamora y que acabará roto por desgaste. Entonces vendrá otra frase, otra consigna, otra cosa en la que creer (porque al final en lo que crees es en el algoritmo no en ti), y vuelta a empezar.

Por si hay alguien, lo dudo, que crea que a partir de ahora no debe creer en sí mismo, le diría que... si tiene una buena autoestima no le hará falta la respuesta, y si no la tiene... le diría que se atreva a practicar cosas, sobretodo cosas nuevas y que, durante unos momentos se frustrará, pero si aguanta justo ahí, el tiempo suficiente, lo acabará dominando.
Le diría también, que a veces no saldrá y tendrá que preguntarse porqué, y ese conocimento le servirá. Aunque no esté contento. Le diría que en la vida todo pasará y cambiará. Y el cambio se parecera mucho a lo que ya había, porque los seres humanos, si algo hacemos, es repetirnos. 

¿Creer en ti? ¿Qué es creer en uno mismo? Tu falta de confianza es una idea equivocada sobre un fracaso prematuro que sospechamos tiene una alta probabilidad. Una sentencia sin juicio. Solo haciendo, intentantándolo, dirás...Pues sí podía!

La Kaverna

SEGUIR RESPIRANDO

El verano pasado estuve en la India. No es la primera vez , y espero no sea la última, que me aventuro entre sus calles, entre sus ...